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¿Quién es Eli del Pirineu?

Haciendo senderismo, entendí que mi destino es ser lo que quiera ser.

Eli del Pirineu

El viaje que cambio mi vida

No sé cuándo decidí ir en busca de aventuras, pero recuerdo el momento que lo cambió todo: Mi travesía por los Pirineos. Esa experiencia me transformó tanto que fue imposible volver a ser la misma persona. Poco después de esa aventura, se puso fin a mi relación de 8 años, terminó.

Desde pequeño, mis recuerdos más vívidos no son de la escuela ni del parque, sino de las agujas de Montserrat, escalando junto a mi padre. Me fascinaba verlo trepar y, de alguna manera, su espíritu de aventura quedó grabado en mí.

Eli del Pirineu cuando era como “Mowgli”

Con el tiempo, me alejé de las montañas. Como muchos adolescentes, tenía otras cosas en mente. Años después, una visita vacacional a Cerler con mi pareja reavivó mi pasión por la montaña, y poco a poco volví a los Pirineos.

Entre 2016 y 2017, dos grandes amigos míos murieron antes de cumplir los 30 y a mí me quedaban unos meses para cumplir mis 30. Esas pérdidas me sacudieron profundamente, y empecé a ver la vida como un regalo limitado. Fue entonces cuando decidí dar el paso: compré un libro sobre el Camino de Santiago, aunque pronto descubrí el sendero de los Pirineos por el GR11, la ruta que cruza los Pirineos de mar a mar. Supe que eso era lo que quería hacer.

Mayo del 2018 en el Cap de Creus mi primer tramo del GR11

En mayo de 2018, comencé mi travesía. Fue un desastre, pero esos diez días fueron de los mejores de mi vida. Volví en agosto mejor preparado y completado el tramo hasta Benasque, donde muchos recuerdos de mi infancia resurgieron.

Agosto del 2018 en Benasque, donde termino mi segundo tramo del GR11

En 2019, intenté continuar, pero la nieve me detuvo. Aproveché mis días libres de vacaciones en mi centro laboral y decidí hacer el último tramo del Camino de Santiago. Haciendo autostop hasta Galicia, conocí gente maravillosa, y me sentí como un personaje de los libros de aventuras que tanto leía de niño.

La pandemia de 2020 cambió mis planes y cuando las fronteras se reabrieron, me lancé a mi travesía definitiva: Cruzar los Pirineos de cabo a cabo, sin prisas, viviendo cada paso.

Durante ese viaje, subí montañas, me bañé en lagos helados, dormí bajo estrellas, y conocí personas increíbles. Fue entonces cuando entendí que me había convertido en un aventurero de verdad, como aquellos que admiraba en los libros desde que era niño.

Al llegar al Mediterráneo, me pregunté: “¿Y ahora qué?”. Había cumplido un sueño. Cuando regrese a casa, recuerdo que alguien me dijo: “Ahora toca volver a la realidad”. Pero esa travesía fue mi realidad. Viví la vida que mis amigos nunca tuvieron la oportunidad de vivir porque no llegaron a los 30. Y su recuerdo me acompaña siempre, recordándome que mi vida acaba de empezar.


Esto solo acaba de empezar

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